martes, 12 de octubre de 2010

PUNTO DE VISTA: NARRADOR OMNISCIENTE PURO

Miriam llegó y dejo sus cartas en la mesa. Raúl no pudo evitar querer leerlas. Se acercó y sintió que aquello no estaba bien pero cogió un sobre. Rápidamente entró en su cuarto y cerró la puerta. “Querida Miriam: te he escrito para decirte que ya ha llegado. Sé lo mal que lo debes estar pasando pero quédate tranquila, él va a estar bien. En honor a ti, lo llamaremos Mario”. Raúl paró de leer. Le empezó a temblar la mano y se sentó en la cama. Se sintió la persona más despreciable de este mundo al darse cuenta de que Miriam no tenía un amante, como sospechaba, sino un hijo. Por eso no había querido volver el año pasado. Su hermana necesitaba aquel dinero que tanto le pidió y decidió dárselo el último verano.
Sin esperar un minuto más, salió de la habitación, colocó el sobre junto a los otros y corrió a su encuentro.

Elena Martín
Octubre, 2010