martes, 12 de octubre de 2010

SENSACIÓN/EMOCIÓN: EL DESPERTAR.

La alarma de despertador taladró sus oídos, soltándola en el vacío del presente y su mente, dando vueltas, caía apresuradamente mientras se ordenaban sus pensamientos provenientes de la ausencia más absoluta. Su mano apagó aquel ruido intermitente, buscó el interruptor de la luz entre los barrotes de la cama y pensó: las seis, ya. Tengo que levantarme. Hoy me dejo el pelo -¡el pelo!- liso. La blusa verde y me pintaré. Abrió primero un ojo, mientras se frotaba el otro, cegada por la luz. Pisó el suelo congelado buscando las zapatillas. Con un movimiento lento y desacompasado, recorrió el pasillo hasta la cocina. Su garganta seca le pidió el vaso de agua fría matutino, que tomó muy lentamente. “Gracias, Señor, por seguir viva” pensó. Y lo repitió en voz alta: se lo debía, después de la última sesión de quimioterapia del día anterior.

Lo tenía ya muy claro por aquel entonces: Que sea lo que tenga que ser, yo no voy a seguir torturándome, se dijo a sí misma. Y sonrió.

Elena Martín
Octubre, 2010

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