domingo, 27 de enero de 2013

viernes, 25 de enero de 2013

RELATO PARCIALMENTE BIOGRÁFICO

No había una sola brisa. La luz de luna brillaba sobre el blanco de la cordillera. El agua tibia acariciaba mis pies pequeños y regordetes, venía de una atarjea repartidora. Hacía más de seis horas que mi mamita había recibido el anuncio de que le tocaba regadío aquel día. Eran las diez y media de la noche: ¡por fin! 

El maíz estaba a punto de terminar la maduración, las plantas eran enormes, tanto que había que mirarlas hacia lo alto, brillaban con la luz de plata contra el negro intenso del invisible cielo.

Corro delante del agua que ha llegado sin anunciarse y grito.

— ¡Mamita! ¡Cambia de surco!

Seguidamente, se repiten mis carreras delante del agua silenciosa.

Sergio Moreno
Enero, 2013

VERSIONES

Sergio Moreno, porque es un hombre tenaz, por su cuna y porque se reta continuamente, nos ha hecho un favor: ha conseguido despojar del exceso retórico, del lenguaje criollista de un joven Borges en el siguiente fragmento de su obra El tamaño de mi esperanza. Sergio, usando su propia voz que disminuye el volumen del relato, nos ha facilitado la comprensión del mismo sea inmediata. 

Fragmento original: 

Hace ya más de medio siglo que un paisano porteño, jinete de un caballo color de aurora y como engrandecido por el brillo de su apero chapiao, se apeó contra una de las toscas del bajo y vio salir de las leoninas aguas (la adjetivación es tuya, Lugones) a un oscuro jinete llamado solamente Anastasio el Pollo, y que fue tal vez su vecino en el antiyer de ese ayer. Se abrazaron entrambos y el overo rosao del uno se rascó una oreja en la clin del pingo del otro, gesto que fue la selladura y reflejo del abrazo de sus patrones. Los cuales se sentaron en el pasto, al amor del cielo y del río y conversaron sueltamente y el gaucho que salió de las aguas dijo un cuento maravilloso.

"El tamaño de mi esperanza"
Jorge Luis Borges

Versión de Sergio Moreno:

El mago del norte del puerto de Buenos Aires montaba en un caballo color gris azulado, agigantado por el brillo de los aperos adornados con filas de relucientes metales. Desmontó sobre una piedra tosca en la zona más baja del río turbulento de donde vio aparecer a un ex-vecino de remoto pasado, Anastasio El Pollo. Ambos se abrazaron.
Detrás, el caballo canelo rosa, se rascaba una oreja en las crines del otro de color aurora. Este gesto sellaba la gran amistad y reflejaba el tiempo de la de sus amos, que se sentaron en la hierba, al arrullo del río y la brisa del campo, conversando desenvuelta y alegremente.
El mago que salió del río contó la historia de su vida desde el último momento en que se habían visto.

NATURALIDAD: EL ESTILO

— Quiero una relación sin mayores problemas, que no influya en tu vida ni en la mía. Me gustas y ya está —dijo Emma.

Me sorprendió y descolocó la claridad de su planteamiento: la imaginaba mucho más sentimental. Siguió. 

— Además solo yo puedo hablar mal de mi marido, no quiero que lo hagas tú.

Sergio Moreno
Enero, 2013