sábado, 5 de diciembre de 2015

CLARIDAD: "LA TUERCA"

Rodolfo era el primer gato que vivía en aquella vieja casa de la esquina. Sus bigotes estaban chamuscados, retorcidos sin explicación alguna. Era un gato callejero, con aspiraciones de Don Juan. Cada noche se ponía sus mejores galas y salía a conquistar lindas gatitas, aunque sus preferidas eran las maduritas. Rodolfo no entendía por qué todas ellas no le hacían caso, ni un triste maullido, ni un arañazo amoroso. Nada. Hasta el día en que Sombra, el gato grandullón del vecino, murió en un extraño accidente de tráfico.  

Creacion colectiva de Daida Rodríguez, Victoria Castellanos, Miguel Martín y Blanca Villa. Planteamiento inicial y final: Daida Rodríguez.

Se desnudó apresuradamente y se metió en la cama. Sus piernas no llegaban al borde, así que mamá le ponía un almohadón de Bob Esponja al final. Mamá cantaba boleros antiguos hasta que conseguía que se durmiera. Y el bebé, agradecido, le dedicaba babillas placenteras. Se le caían de la boquita mientras sonreía adormecido por la voz de aquella mujer amorosa. El bebé creció y siguió aferrado a su Bob Esponja, a la que llamaba Ana solo cuando se enfadaba y no le cantaba el bolero que él le pedía para dormirse. 

Creacion colectiva de Daida Rodríguez, Victoria Castellanos, Miguel Martín y Blanca Villa. Planteamiento inicial y final: Miguel Martín.

La luz entraba por la ventana mientras la chica rubia pintaba el lienzo. Había estado bloqueada durante meses, pero aquella tarde fría y lluviosa la había inspirado: lanzó el bastidor por la ventana y el cuadro del jarrón de magnolias quedó hecho un cristo. Se sirvió una copa de vino blanco y lo saboreó mientras observaba su obra destrozada. Aquello le bastó para decidir que, a partir de ese momento, se dedicaría a la cría de mariposas. Sin duda, sería lo que le iba a hacer feliz para siempre: vino y mariposas. 



Creacion colectiva de Daida Rodríguez, Victoria Castellanos, Miguel Martín y Blanca Villa. Planteamiento inicial y final: Miguel Martín.

Cada vez que Nazaret sacaba a su madre, tenía que recomponerle un hueso. Así que decidió diseñar un vestido que le ayudara a protegerla en sus salidas. Le iba cosiendo, sin hilos, retales a la piel. Sin malla ni costuras. Era un tejido experimental. Tan experimental, que en realidad era inexistente. Tan experimental, que ni siquiera tenía madre. Tan experimental, que ni siquiera. Tan experimental, que. 

Creacion colectiva de Daida Rodríguez, Victoria Castellanos, Miguel Martín y Blanca Villa. Planteamiento inicial y final: Miguel Martín.

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