sábado, 12 de diciembre de 2015

FOCALIZADOR: DESDE DÓNDE CONTAMOS - "MALENTENDIDO"




            Carlota y sus amigas, de no menos de treinta, se mueven dando botes entre velos de colores y penes de goma. Armadas con vasos de tubo, han tomado el centro de la pista de la discoteca. Justo al escuchar los primeros acordes de una de esas canciones, que sólo cobran sentido cuando puedes bailarlas en grupo, con una coreografía establecida. Aunque lleva un rato luchando contra su fisiología, ésta está a punto de ganar la batalla; así que Carlota se aleja del grupo con dificultad. En la puerta del servicio encuentra a un hombre de semblante serio. “ Un sitio extraño para un portero”, piensa. Ya dentro trata de sortear, sin mucho éxito, los charcos que cubren de forma desigual el suelo. Alguien llama su atención, alguien que llora bajo el lavabo. Cuando se acerca, ve que es una joven, con el rostro embadurnado de maquillaje y sangre. Carlota la ayuda a levantarse con muchos problemas, ya que las dos calzan unos taconazos de los que deforman hasta la última cervical. Con palabras cariñosas la invita a lavarse la cara, pero se da cuenta de que la joven no habla español. A medida que se aclara sus rasgos con el agua, más niña le parece. A Carlota algo le presiona el pecho. Es ese sentimiento que se nos despierta con el sufrimiento del más débil. Y entonces lo ve claro: una menor, muy blanca, muy rubia. En aquel programa de la tele (ahora no recuerda su nombre) hablaban de casos como éste. Carlota siente ganas de abrazar a la joven y llorar juntas. “¿Qué puedo hacer?”, dice en voz alta. Entonces agarra con fuerza la mano de su protegida y la obliga a dirigirse con ella a la salida. “Sólo tenemos que llegar hasta mis amigas”. 

          ¿Qué extraña costumbre española es esta? Mujeres borrachas con penes en la cabeza. Como tenga que volverlas a ver paseando a ese muñeco hinchable, lo desinflo a patadas. Oh, Díos mío. Ahí se acerca una de ellas. Menos mal. Sólo quiere ir al baño. Harto de esperar pegado a esta puerta. ¿Por qué tarda tanto Sharon? Claro, sabe que estoy planeando formas de tortura. En cuanto lleguemos al hotel nada de móvil, nada de piscina… Esa niña mal criada va a pasar el resto de las vacaciones castigada ¡y el resto de su vida! Escaparse con ese grupo de mocosos alemanes a una discoteca... Cada vez que lo pienso me dan ganas de pisotearle el Ipad. Y encima, me monta el numerito de la hemorragia de nariz. 

         ¡Por fin! Pero, ¿y esta loca? ¿Por qué me grita? ¡No la entiendo! ¿Y a dónde va con mi hija? 

—¡Sharon! ¡Sharon!


       En serio, niña. Cuándo te vi aparecer con aquella chica me entró una mosca… Pero ni loca me hubiera imaginado lo que iba a pasar. 

        Hacía nada que habías entrado a la pista de la discoteca con las demás (¡cómo te gusta una fiestuqui!: Eres capaz de convertir una salida para ir a la Romería de San Marcos en una escapada a Las Verónicas). Pero enseguida te vi irte al baño, dando codazos y manteniendo el equilibrio con esos zapatos que yo ni muerta me pongo. Y a la vuelta, vienes con esa niña rubia y nos ordenas a Raquel y a mí que te sigamos. Y aquel guiri gritando detrás de ti y tú “¡Ni caso, no le hagan ni caso!”. Entonces, nos encierras en aquel cuarto detrás de la barra, y le pides al camarero -flipando- que llamara a la policía. Luego, te pusiste a hablarnos, pero no hilabas una palabra a derechas ¿no te acuerdas? Yo nunca te había visto tan nerviosa. Que si tráfico de mujeres, que si la niña lloraba en el baño, que si Raquel háblale en inglés que tú tienes el B2, que si la televisión, que si un proxeneta cabrón, que si maquillaje y sangre, que si Marta tú sabes de esto que trabajas para unos abogados, que si los países del Este... Y cada vez gritabas más y más. Y cada vez te ponías más y más roja. Como un pimiento, chica. Y Raquel y yo como en shock, la niña llorando y el guiri, venga a golpear la puerta.

        Chica, qué rollo. Bueno, mis compañeros del despacho están intentando que el americano no te denuncie. Pero dicen que esto es grave, Carlota.

Daida Rodríguez Barrios
Noviembre, 2015

No hay comentarios: