lunes, 4 de enero de 2016

MICRO FICCIÓN - "LA MONSTRUA"

    Todos los días, antes del atardecer, me doy un paseo por el parque. Ahora, con el marido jubilado y los hijos independientes, he podido empezar a darme estos ratitos. Siempre reservo para el final la visita al diminuto estanque escondido. Es curioso que, pese a su extraña localización y profundidad, sea para mí el rincón con más encanto: Consigo serenarme observando las carpas rojas y doradas serpentear en él. 

   Hoy, un niño de unos seis años, se acercó hasta el borde. Le sonreí y me llamaron la atención sus ojos. De pronto, saltó al agua y comenzó a patearla con una rabia atroz. No pude moverme mientras él machacaba las carpas una y otra vez. El estanque se convirtió en un lodazal de jirones rojos y vísceras. 

    Su madre salió de la nada, levantándolo por los hombros, diciéndole que no hiciera aquello, que se iba a ensuciar las botas. 

Victoria Castellanos
Noviembre, 2015

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